¿Cuándo me “convierto” en MAMÁ?

 

Desde pequeñas jugamos con las muñecas y nos imaginamos meciendo a un bebecito dócil, pero cuando volvemos a casa con nuestro bebé nos damos cuanta que NADA es como lo teníamos pensado.

 

¿Cuándo, REALMENTE, devinimos madre?

 

– ¿Cuando me “convierto” en MAMÁ? – Esta es la pregunta que se hace muchas mamás de bebés de pocos días, durante las noches en blanco, cuando no entienden la excesiva demanda de los hijos, cuando, desesperadas, prueban a darle el pecho y calmar a su pequeño y no lo consiguen …

 

¿Cuándo me “convierto” en MAMÁ?

 

¿Cuándo sé lo que el bebé realmente quiere? ¿Cuándo sé realmente como calmarle y estar a su lado?

¿Cuándo se acaba la desesperación y empieza la satisfacción?

 

Nos trasformamos en mamás al lado de nuestros hijos y NO en el momento del parto. 

 

Trasformamos nuestra manera de pensar, de actuar, de vivir en fucnión a nuestro bebé cuando YA lo tenemos en los brazos, cuando PODEMOS CONECTARNOS con él.

 

No es difícil sin embargo hay muchas mamás que NUNCA lo consiguen, que viven su vida de madre, que SON madres pero no sienten la maternidad de manera real.

 

Son madres que no entienden la llamada de sus bebés, madres que no respetan el crecimiento del niño, madres con problemas en la relación con sus hijos….

 

Madres que podría llegar a vivir mucho mejor su maternidad si buscaran dentro de ellas mismas el PORQUÉ no pueden fusionarse con sus bebés.

 

La respuesta está en nuestra infancia y en nuestros problemas actuales. 

 

Podemos buscar en nuestra infancia para probar a recordar los problemas que hemos tenidos de niñas, compararlos con los que tenemos nosotras ahora con nuestros hijos.

 

Veremos que en la mayoría de los casos son los mismos: lo que hemos sufrido en nuestra infancia, ahora lo hacemos sufrir a nuestros hijos.

 

Analizamos entonces nuestro pasado y, sin echa la culpa a quién nos crío de manera irrespetuosa, probamos a cambiar y criar a nuestro hijo de manera DIFERENTE.

 

También los problemas actuales pueden influir en la relación con el bebé.

 

Nuestro bebé NO QUIERE vernos infelices y nerviosas y además sabe que estamos mal aunque no lo dejemos ver porqué está atado a nuestro interior.

 

Hablamos entonces con nuestro bebé, contemole nuestros problemas (de pareja, familiar, de trabajo o económicos), dejemos que el niño SE DE CUENTA de que algo no va bien.

 

Compartir con nuestros hijos los problemas que nos afliges es positivo para los dos : mamá y bebé. 

 

Para la mamá porqué puede desahogarse, expresar sus problemas y entonces planearlos de manera sencilla, verlos desde una prospectiva nueva … y encontrar mejor la solución.

 

Para el bebé para que sepa que aflige a su madre, para que se de cuenta que es sólo un problema pasejero, ajeno a él, y que pronto su mamá se liberará de su peso para presentarse a su lado ENTERA Y FELIZ.

 

 

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