El valor del trabajo de madre

 

La cultura moderna ha llevado a las mujeres a entrar de lleno en el mundo laboral.

Hay mujeres en casi todas las profesiones: mujeres que son valoradas por su trabajo.

Esta es toda una conquista para quien hace sólo algunos decenios no podía votar.

 

Pero esta entrada en el mundo laboral ha devaluado el trabajo original de las mujeres: el trabajo de madre.

 

El trabajo de madre es el trabajo principal de una mamá: el más satisfactorio y el más importante.

 

Volvemos un momento al pasado, hace sólo 100 años la mayoría de los humanos vivían en grandes casas familiares y las mujeres cuidaban de la casa y de los niños.

En estos tiempos, era mejor ser mamá que ser sólo mujer.

Una mamá estaba respetada por su condición de cuidadora única de su pequeño, era mejor alimentada de los demás de la familia y excusada en muchos trabajos de campo.

 

La industrialización masiva y la consecuente entrada de la mujer en el mundo laboral ha cambiado completamente la estructura familiar antigua.

 

Ahora lo más normal es que una pareja de recién casados viva sola y que los dos trabajen para el mantenimiento de la familia.

 

Las mujeres hemos entrado en el mundo del trabajo fuera de la casa y a la pregunta ¿de qué trabajas? podemos contestar muchas profesiones diferentes: somos abogadas, médicas, periodistas, artesanas, cocineras, carpinteras….

Nos sentimos bien en nuestro trabajo: valoradas y satisfechas.

 

El problema nace cuando llega un bebé a borrar la identidad que hemos construido y a pedir a gritos que entremos en nuestra nueva personalidad : la de mamá.

 

De repente ya no somos abogadas, medicas, cocineras ni artesanas …. de repente sólo somos MAMÁS.

 

Perdemos la libertad que habíamos conquistado, dejamos a un lado los reconocimientos que tanto nos había costado ganar en el mundo laboral.

 

Y nos sentimos abrumadas.

Si de un lado queremos dar a nuestro bebé todo el amor que sentimos, del otro nos vemos encerrada entre cuatro paredes, sin los reconocimientos a lo que estábamos acostumbradas.

 

Deberíamos entonces dar más valor a nuestro trabajo de madre.

 

No se trata de abandonar una profesión, si estamos satisfechas, sino de entender que nuestro rol es también, y más importante, el de mamá.

 

El trabajo de madre da una satisfacciones inmensa: la sonrisa de nuestros bebés, la mirada llena de confianza de nuestros niños, la satisfacción de ver crecer a nuestros hijos cada día ….

 

Debemos valorar nuestro trabajo de madres: es el trabajo más importante cuando tenemos a nuestros bebés en los brazos.

 

Criar a nuestros hijos de manera positiva es nuestra misión principal en este momento de nuestras vidas.

 

A la pregunta ¿de que trabajas? podemos contestar con un satisfecho “Trabajo de mamá”

 

Valor nuestro trabajo de mamá es dejar a un lado nuestro “yo persona”, “yo trabajadora”, “yo abogada”, “yo artesana”, “yo carpintera” … para descubrir en nuestro interior nuestro “yo mamá”.

 

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