Interferencias al instinto materno

 

Cuando volvemos a casa con un recién nacido nos invaden sentimientos diferentes y contradictorios, de un lado sentimos el instinto materno que nace dentro de nosotras, pero del otro nos vemos sumergidas en un mundo de soledad o de personas que nos dan consejos contrarios a nuestro instinto.

 

Esta lucha interior no es debida al nacimiento del bebé, sino al mundo exterior que nos rodea como madres.

 

 

Las interferencias al instinto materno pueden REALMENTE alterar nuestra relación única con el pequeño.

 

En los tiempos antiguos, las madres eran acompañadas en el puerperio por las otras mujeres de la casa que la ayudaban a dejar nacer dentro de ella el instinto materno con consejos naturales y a relacionarse al bebé de manera positiva.

 

En el mundo moderno estamos sumergidas en otro tipo de familia que no preve la convivencia con otras madres más experimentadas.

 

Es más, desde hace ya muchas generaciones se ido perdiendo el instinto en favor de los consejos médicos y muchos de los consejos que recibimos hoy en día de otras madres van contra nuestro instintos naturales.

 

Una mujer puerpera nunca debería estar sola, debería vivir acompañada por personas que la sostienen a nivel práctico para permitirle entregarse únicamente al bebé en el plano emocional.

 

Pero las personas que la acompañan deberían ser conscientes que TODAS las madres tenemos dentro de nosotras unos instintos naturales que nos enseñan cómo relacionarse con nuestro bebé.

 

Por tanto los consejos típicos “no le cargues tanto”, “no le de más leche”,”no duerma con el bebé” deberían ser vistos como interferencias al instinto materno.

 

Como madres puerperas necesitamos a nuestro lado, antes que todo, personas que respeten nuestra función de madre, nuestro instinto materno natural.

 

Las palabras de la terapeuta familiar Laura Gutman son clave :

Las madres no necesitamos consejos ni guías prácticas sobre cómo ser una buena madre y criar correctamente a los niños. Este es un aprendizaje interno, siempre y cuando “el afuera” esté acomodado. El puerperio es un período donde las señales provienen del ser interior, si damos lugar para que aparezcan.

 

Las madres puerperas debemos dejarnos llevar por el instinto, confiar en nosotras mismas y no hacer caso a los comentarios que van contra nuestros sentimientos.

 

No debemos dejar que los comentarios de los demás, que interfieren en el instinto materno, cambien la relación única, natural y instintiva con nuestro pequeño.

 

Lo ideal sería estar rodeadas en el puerperio de personas maduras y conscientes de la importancias del instinto materno natural de la madre.

 

Pero no siempre es posible …

 

Entonces lo más importante es escuchar nuestro instinto natural y maternar a nuestro pequeño, aún si las personas que nos rodean no ven bien nuestra actitud.

 

El maternaje es esencial para los recién nacidos.

 

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