Maltrato: las dos caras de la moneda

 

El maltrato domestico, afortunadamente, está saliendo al descubierto; en los últimos años son siempre más las mujeres que denuncian y deciden eliminar de sus vidas la violencia.

 

Pero el maltrato familiar aún persiste … ¿por qué muchas mujeres no consiguen salir del hoyo de la violencia?

 

 

 

Vivimos en el siglo de la liberación de la mujer, de la mujer trabajadora, de la mujer empresaria, de la mujer que coge las riendas de su vida para salir de siglos y siglos de patriarcado.

 

Vivimos en un tiempo en el que las mujeres pueden denunciar y separarse de sus compañeros si son maltratadas.

Hace sólo 30 años si una mujer mostraba los golpes de su marido estaba claro que se lo había merecido.

 

Así que estamos hiendo adelante en la lucha hacia los derechos de la mujer y cada día somos más las que aportamos nuestro granito de arena, desenterrando el machismo de nuestras vidas.

 

Pero ¿por qué aún hay mujeres que soportan el maltrato?

 

Porqué la situación de maltrato tiene 2 caras, como una moneda.

 

Si de un lado hay un varón victimario, que obliga a la mujer a someterse a sus deseos, del otro lado hay una mujer victima, que solo vive para satisfacer el deseo del otro.

 

Estas dos situaciones emocionales son debidas a experiencias y traumas ocultos infantiles a lo que cada cual ha reaccionado de manera diferente pero ambas nacen de formas de violencia interior.

 

Así tenemos un varón que no respeta a la mujer, que la maltrata, que la denigra, que la hunde emocionalmente y se siente bien porque esta es su manera propria de vincularse : la mujer le quiere si es violento.

 

Y tenemos a una mujer que no se hace respetar, que sufre maltrato, que no tiene voz ni libertad personal y … no consigue salir de la violencia porque ésta también es su manera propria de vincularse: el marido la quieren porque es sumisa.

 

Y muy pocas veces la mujer consigue salir de esta situación porque encuentra en los brazos (aunque sea violentos) del marido, el único lugar donde recibe cariño, donde está protegida.

 

Y si consigue salir, no tarda mucho en volver a meterse en otra relación de maltrato, si bien la mayoría de las veces no físico, pero sí maltrato emocional.

 

Por esto, si de veras queremos erradicar el maltrato de nuestras vidas, debemos analizárnos, analizar nuestra infancia, hondonar en los traumas infantiles que nos han llevado a entender amor como violencia y intentar resolver desde nuestros interior los problemas que nos llevan a la sumisión.

 

Sólo así estaremos libres emocionalmente del maltrato.

 

Sólo así podremos vivir una vida libre de violencia.

 

 

 

 

 

 

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