Nuestra dejadez refleja un patriarcado íntrinseco

 

Cuando somos todavía chicas y encontramos una pareja hacemos de todo para cuidar nuestro aspecto físico y gustar a nuestro compañero.

Pero pronto nos convertimos en madres y muchas de nosotras suelen “dejarse”: si nos pintábamos el pelo, ya no lo hacemos, si nos maquillábamos, ya vamos con la cara limpia, si cuidábamos nuestra dieta, ya dejamos de hacerlo y engordamos …

 

Nuestra dejadez refleja un patriarcado intrínseco que AÚN vive y manda en nosotras.

 

Si hasta ahora cuidábamos nuestro aspecto y nos presentábamos guapas delante de nuestra pareja, ahora que tenemos un hijo en común pretendemos que nuestro compañero quede a nuestro lado por el niño que tenemos en común, por cuidar de él entre los dos y no ya por ser una mujer atractiva y cuidada.

 

Esta actitud habla de un patriarcado íntimamente establecido en nuestro interior, que aún MANDA sobre nuestras acciones, actitudes y sensaciones.

 

Habla además de una falta de confianza y de estima en nosotras mismas.

 

Cuando nos miramos al espejo y nos vemos dejadas, más gordas, con los cabellos no arreglados, mal vestidas, no nos gustamos pero no hacemos nada para cambiar porque NO VEMOS una motivación valida en nuestra vida actual.

 

Abrimos los ojos y dámonos cuenta que somos MUJERES.

 

nuestra dejadez refleja un patriarcado intrinseco

 

Mujeres que quieren verse GUAPAS, atractivas y cuidadas, en primer lugar, para nosotras mismas.

Mujeres que quieren verse en el espejo y ser orgullosas de ser como somos.

Mujeres que se merecen gustarse en cada fase de nuestras vidas.

 

Y somos madres.

 

Madres que quieren presentarse a sus hijos guapas.

Madres que quieren que sus hijos las vean bien, cuidadas y atractivas.

Madres que quieren que sus hijos las miren orgullosos y, con la sonrisa en los labios, puedan decir felices – esa guapa mujer es mi madre.

 

Cuidar nuestro aspecto físico no es coquetería, es amarse a nosotras mismas.

 

Amar a nuestro cuerpo y cuidarlo también en la maternidad.

Amar nuestra mente y estar orgullosas de mirarnos al espejo.

 

No tenemos que ponernos guapas por nuestra pareja o por las personas a nuestro alrededor, sino que debemos hacerlo en primer lugar y más importante, por nosotras mismas.

 

Y por nuestros hijos que se merecen crecer al lado de una mamá cuidada, que se merecen imagazinar en sus recuerdos una mamá guapa.

 

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