Recién nacido: el rol del papá

 

La cultura moderna ha cambiado radicalmente en las últimas décadas, si de un lado las mujeres somos más libres, del otro los hombres se involucran cada vez más en los cuidados de los niños.

 

Ya es muy fácil ver papás que cambian pañales y juegan con sus hijos, y me parece genial que el hombre también se involucre en la crianza.

Pero cuando el niño es todavía un recién nacido, la participación del varón en la crianza tiene otra visión.

 

Un recién nacido que acaba de salir al mundo todavía no está preparado para vivir sólo en el mundo exterior.

Es esencial que el niño siempre esté al lado de una persona que le materna, que le de calor, que le acune y esta persona tendría que ser la mamá.

 

En los últimos años hay una tendencia siempre mayor de los varones a involucrarse en la crianza ya desde los primeros día de vida del niño.

 

Esta actitud, si bien es empujada por el amor hacia el niño, no es del todo positiva para el bebé.

 

 

El bebé, en los primeros meses de su vida, tiene una una relación muy estrecha con la mamá, necesita escuchar el latido de su corazón, ser alimentado por ella con leche materna, vivir en contacto permanente con su madre.

 

Esta actitud del niño es puramente mamífera, las crías en estado salvajes están predispuestas a no alejarse nunca de su madre, fuente de supervivencia.

 

Nosotros somos personas con pensamientos racionales pero un niño recién nacido se basa mucho en el instinto primordial, todavía no conoce la normas del mundo y no entiende porque se le aleja de su fuente de supervivencia: su madre.

 

El función del papá en este periodo no es maternar al bebé sino permitir que la madre materne.

 

El rol del papá será entonces mantenerse estable en el plano emocional para controlar las pequeñas cosas cotidianas ( los trabajos del hogar, por ejemplo) para poder dejar a la madre libre de atender todas las necesidades básicas del bebé.

 

De hecho he visto y sigo viendo papás que no quieren acercarse o coger en brazos sus hijos hasta que no tienen 3-4 meses.

 

Esta no es una actitud negativa, al contrario es la respuesta a unos instintos primordiales que empujan al papá a dejar la crianza del recién nacido totalmente en las manos de la mamá, confiando en el instinto maternal que la empuja.

 

El recién nacido necesita ser maternado por su mamá .

 

Y la mamá necesita un papá a su lado que la sostiene en las pequeñas cosas cotidianas.

 

 

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