Nutri- torta de chocolate Express

Graciela SusanaHoy cuento con la aportación de Graciela Susana de Alimentación Rítmica

que nos presenta una riquisima tarta de chocolate.

Mmmmmmmmm……..

 

 

 

 

 

tarta de chocolategaphoto credit: 427 via photopin

 

¡Ventajas Varias!

En vez de emplear manteca, en esta receta se utiliza aceite, una excelente fuente de grasa vegetal para niños.

Se puede usar tanto agua como leche. ¡Súper económica!

La receta original está diseñada para cocinarse en el microondas en 5 minutos. Pero por supuesto se puede llevar al horno entre 35 y 45 minutos y queda igual de deliciosa.

 

 

Ingredientes

Aceite 100 cc

Huevos 2

Esencia de vainilla 1 cucharadita

Agua caliente 100 cc

Azúcar 175 g.

Harina 140 g

Cacao 3 cucharadas

Polvo de hornear o levadura Royal 3 cucharaditas

 

 

Elaboración

Mezclar el aceite, los huevos, la esencia de vainilla y el agua caliente. Batir bien.

Añadir los ingredientes secos en forma de lluvia y seguir mezclando, intentando que no le queden grumos a la pasta.

Verter la preparación en un molde

Cocinar en el microondas 5 minutos y si fuese necesario, unos minutos más.

¿Cómo estar segura si ya está listo? Pincharla con un cuchillo y sólo sacar la torta del horno si éste sale seco.

Dejar enfriar y desmoldar.

 

 

Atención! Un nuevo hábito comienza en Alimentación Ritmica! Te espero para que podamos cocinar de forma simple, económica y saludable. Y por supuesto, vas a encontrar buenas preguntas para que con tus respuestas creativas diseñes tu mejor versión de mamá.

¿Por qué sigo postergando lo que es bueno para mí?

Graciela SusanaHoy cuento con la aportación de Graciela Susana de Alimentación Rítmica

El arte de la procrastinación, (considero que hay mujeres que hacemos de esto un arte), del aplazo o la postergación es usualmente muy bien conocido por las mamás.

No me refiero a lo que le pasa al común de la gente. Todos al final de la jornada dejan algo pendiente y apoyan sus cabezas en la almohada pensando que el día debería tener más de 24 horas. Todos hemos sentido alguna vez esa mochila en la espalda de un trabajo que se entrega atrasado, una lista incompleta, llevar tareas a casa o andar a las corridas. Más aún, muchas personas sienten este apremio de forma permanente.

¡Pero las mamás somos casos únicos! Y compartimos este mal a nivel global. Tanto aprendimos a ceder de nosotras a nuestros hijos, a nuestra pareja (y la lista podría seguir: casa, hermanos, padres, amigas, profesión, comunidad, etc), tanto entregamos de nosotras mismas, que llegamos a hacer culto del dejar pasar para después, algo a lo que deberíamos darle prioridad. Hemos aprendido a postergar lo que es bueno para nosotras.

Esta dilación o tardanza se observa en tareas relacionadas con:

  • Aspectos laborales: -:”No voy a tomarme los días de vacaciones que me corresponden porque la situación laboral está muy delicada. Agradezco tener trabajo aún. Mi familia y yo podremos salir de vacaciones el año que viene”
  • Cuestiones personales: -:”Justo ese día es el cumpleaños de fulanito. No importa, cambio el turno con mi ginecólogo para dentro de unos meses. No pasa nada”
  • Temas relacionado con el ocio: -:”Encerrarme en el cine hora y media a ver la última película de Robert Downey Jr… No me vendría nada mal. Pero no puedo.”
  • Y con las relaciones sociales: -:”Un café con una amiga no mataría a nadie y una gana en risas y temas que no estén relacionados con canciones para niños, juguetes y pañales. La semana que viene sin falta.”

Sin embargo, internamente sabemos que nos estamos autoengañando. Sabemos lo que deberíamos hacer primero, porque es bueno para nosotras. Pero aún así concluimos el día con una lista de pendientes para más adelante con excusas perfectamente tejidas.

Posibles estrategias para las que estamos determinadas a romper con este círculo vicioso:

No prometernos a nosotras mismas tareas que no vas a poder cumplir. Invertir tiempo en simplificar cosas, establecer objetivos y prioridades. Pero por sobre todas las cosas, mimarnos.

 

por que postergas lo que bueno para ti

photo credit: dereckesanches via photopin cc

 

¡Claro! Eso que es bueno está ahí, creemos que nos espera, sentimos que podemos tomarlo cuando queremos, pero nunca lo hacemos. Nunca pasamos a la acción.

Mamá, empieza de una vez. Guardar el desgano y la incertidumbre planchaditos en un baúl y da el primer paso.

Y si por casualidad…y solo por casualidad ya ni sabes qué harías si tuvieras tiempo libre. Si tienes la posibilidad de escapar del rol de madre por algunas horas pero te das cuenta que no sabes para donde correr. Si por un momento te has desconectado de lo que te gustaba hacer. Entonces date una vuelta por Alimentación Rítmica, que estamos poniendo en práctica herramientas de reconexión con aquello que te libera. Te espero!

http://alimentacionritmica.com/falta-muy-poco

 

 

 

 

¡Viejas creencias sobre mi maternidad, al ropero!

Graciela SusanaHoy cuento con la aportación de Graciela Susana de Alimentación Rítmica

La capacidad de romper viejos esquemas de pensamiento relacionados con tu maternidad es una de las habilidades que tienen las mamás de Alimentación Rítmica. Y es que elaborar un formato de maternidad que se ajuste solo a nosotras, y nada más que a nosotras, requiere en principio, tener la mente abierta.

Cada idea, valor o conceptos, incluso prejuicios, que fuimos experimentando a lo largo de nuestra vida, se van estructurando a modo de esquemas mentales. ¿Qué te parece llamarlos lentes o simplemente gafas? ¿Alguna vez probaste ponerte las gafas de otra persona? No se ve para nada bien si no son nuestros anteojos recetados, que están diseñados pura y exclusivamente para nuestras necesidades. Con la realidad pasa lo mismo. Cada una de nosotras ve la realidad que la rodea desde su propio cristal. Estas gafas invisibles nos muestran una única forma de “ver” y comprender las situaciones, y nosotros por lo tanto actuamos en consecuencia.

¡Consecuencias son después las que padecemos por tener esta mirada limitante ante la realidad que nos sorprende!

viejas creencias sobre la maternidadphoto credit: Xavier P. Garcias via photopin cc

 

Situación:

Cuando nació mi hijo todos me sugerían quedarme en casa aproximadamente un mes, para preservarlo de no sé de qué monstruo que vive aparentemente al cruzar el umbral de mi casa. Por H o por B, tardé no más de diez y ¿saben donde fui? ¡A la peluquería!

¡No se imaginan cuando entré con un bebé de doce días en mis brazos! ¡Yo orgullosísima de semejante bombón, pero sentí las miradas de las señoras mayores que se incrustaron en mi, cual filosos cuchillos sobre la piel!

– ¡Pero nena! ¿Cuánto tiempo tiene esa criatura? ¿Qué haces acá que no estás en tu casa?

Mi respuesta fue rotunda -: ¡Le estoy poniendo buena onda al post parto señora!

Conclusión: Todas aplaudieron, incluso mi peluquero.

Muchas veces no tener la mente abierta ante las oportunidades actúa como una dura pared para apostar al cambio y alcanzar el bienestar. En este caso, fue una situación relacionada con el puerperio, etapa tan sensible para la mujer. Pero definitivamente hay que romper moldes viejos.

El equilibrio está en las bases del sentido común, no en la mirada del otro.

Entonces, comienza a poner en tela de juicio tu forma de actuar ante situaciones cotidianas que no se ajustan con la mejor versión de mamá que tú tienes pensada para ti.

¿Si tienes otras representaciones de lo que es ser madre, por qué replicas aquellas que no quiero para tí?

¿Qué barreras te impiden diseñar tu propio formato de mamá?

Busca todas las alternativas posibles animándote a ser creativa en tus respuestas.

Los momentos difíciles son los que exigen tener mayor perspectiva. Entonces, a renovar los pensamientos. ¿Por qué? Porque todo aquello que se puede pensar, se puede alcanzar si uno se compromete con la idea y busca las herramientas necesarias para modificar las acciones.

¡Y claro, puedes empezar hoy mismo! Lo importante es tomar acción.

Ayudemos a Doña Rosa (hay que actualizar este nombre) Ayudemos a Rose. Rose es una mujer como vos y yo, que tiene muy arraigada y maneja muy bien la idea de mujer profesional. ¡Felicitaciones Rose! Al nacer su primer hijo, nunca lo dudo, tenía decido hacer lo que hicieron su abuela enfermera, su madre empleada pública y su hermana médica: tomarse los 45 días de licencia por maternidad y seguir trabajando. ¡Se equivocan las que a esta altura del artículo creen que voy a emitir juicio sobre las mamás que trabajan o las mamás que se quedan en casa! Y es que hay que recordar que cada uno ve la realidad con diferentes gafas, según las experiencias pasadas y actuales. Pero ayudemos a Rose. Le diríamos:

Ni intentes reprocharte acciones del pasado.

Cuestiona todo aquello que implique tu respuesta automática. Piensa si te hace feliz o simplemente lo hiciste hasta ahora porque no creías que se podía hacer diferente, o porque te representaba un desafío que hasta el momento no querías tomar. Por ejemplo, ¿Si Rose no iría a trabajar a dónde va diariamente, qué haría? ¿Qué la haría más feliz? ¿Qué le impide hacer eso que la haría más feliz? ¿Estará segura que su respuesta no está fundada simplemente en ideas o miedos que le impiden actuar de forma diferente?

Tomate tiempo, muy poco, pero tiempo al fin, para lograr un modo de pensar reflexivo y dinámico. Que nada tienen que ver con enlazarse al pasado o llenarse de ansiedad por el futuro. Simplemente es estar dispuesto a mirar desde otras perspectivas, recibir nueva información que te permita caminar hacia una maternidad plena. E insisto: maternidad plena es lo que mejor se ajusta a lo que quieres para ti (y no siempre la respuesta es quedarse en casa)

¡Pone en tela de juicio añejos esquemas de pensamientos, desecha los poco prácticos y sacude las estructuras de aquellas creencias muy rígidas y que no se ajustan a lo que te hace bien.

Recuerda siempre volver a las fuentes del sentido común y la intuición, de acuerdo a tus gafas, a tu realidad y no a la de tu amiga. Ten confianza en ti. El resultado: vas a lograr ser la mejor mamá que puedas ser y esa es tu gloria.

Y tú mamá, ¿qué ideas sobre la maternidad no se ajustan a ti y quieres hoy mismo guardarlas para siempre?

¡Visita Alimentación Rítmica! Tenemos muy buenas preguntas, para ayudarte a diseñar tu mejor versión de mamá. Y recetas simples, económicas y saludables, para acompañarte en el proceso.

El ritmo escondido en el acto de “Agradecer y pedir”

Graciela SusanaHoy cuento con la aportación de Graciela Susana de Alimentación Rítmica con una preciosa reflexión sobre la importancia de agradecer y pedir.

 

Aún recuerdo cuando estaba embarazada. Me sentía poderosa, portadora de una fuerza indescriptible y solo comparable a poseer un doble sistema inmunológico. Hoy, mi bebé ya está grande, pero por momentos también me siento así. ¿Te ha pasado a ti también en alguna oportunidad?

 agradecer y pedirphoto credit: ClaraDon via photopin

Pero ese pensamiento esconde una trampa.

Si creo que todo lo puedo, si muy adentro mío deseo ser una súper mamá…y fracaso en algunos aspectos… ¿ese fracaso es culpa mía?

Agradecer (a Dios, a la vida, al universo, al destino o a una amiga) nos permite liberarnos del sentimiento de omnipotencia con el que a veces nos manejamos. No hay razón para detener la mirada en mis fracasos sabiendo que existen múltiples y desconocidos factores externos que influyen en nuestro entorno.

El acto de agradecer pone luz sobre aspectos de nuestra vida que tal vez pasarían desapercibidos. Esta claridad los hace más visibles y nos permite reflexionar sobre las pequeñas cosas que nos causan bienestar y alegría.

El sol de las primeras horas de la mañana cuando roza mi rostro, el sabor de una limonada con jengibre, el momento en que mi hijo abre los ojos al despertarse y sonríe al verme…

Esos son algunas situaciones en donde elevo un ¡Gracias! Son ejemplos personales, pero necesarios para que vos también comiences a pensar en los tuyos.

El acto de pedir esconde cierta nobleza a mi entender.

Implica primero reconocer una carencia o una limitación. Luego, involucra una expresión de deseo.

Yo pido. Pido abiertamente. Y es aquí donde se puede percibir cierto ritmo, puesto que el acto de pedir implica un compromiso activo de moverme hacia eso que deseo. Pedir, agradecer. Casi se puede percibir un haz de luz que los une a cuando los nombramos juntos.

Pido ayuda. Agradezco esto que soy, esto que doy libremente. No más, no menos.

¿Cuándo crees que es conveniente enseñarle a un hijo a ser agradecido? Hoy.

Los niños tienen una necesidad muy profunda de imitación. Más aún cuando son pequeños. Ellos encuentran alegría en el acto de imitar a sus padres. Observar los ritmos de la casa, los movimientos y gestos de sus padres es su mayor empresa en esta etapa.

Y si todo lo que hago en presencia del niño lo forma y transforma, mostrarme como un adulto agradecido es facilitarle un camino hacia su elevación interior, su autoeducación. Venerar junto con el niño aquello que es bello y simple en este mundo, definitivamente tiene un impacto positivo en su crecimiento.

Pido, pero si mi primer hábito y el más precioso de todos es el de la gratitud, lograré caminar con una paz superadora, que trasciende el hecho de haber obtenido o no aquello que solicité abiertamente.

La gratitud se siente y se vive en los aspectos más simples de nuestra vida.

Regalale a tu hijo la oportunidad de presenciar las decisiones modelo de una mamá adulta, para que crezca en salud y equilibrio.

Además de recetas simples, económicas y saludables, en Alimentación Rítmica te acercamos reflexiones y buenas preguntas para que puedas dar respuestas creativas desde tu individualidad y así puedas ir diseñando tu propia maternidad.

Alimentación Ritmica II

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