¿Qué nació primero? ¿La etiqueta o la actitud?

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En parques, calles y escuelas … SIEMPRE … escucho etiquetar a los niños.

– Este es muy movido, su hermano sin embargo que tranquilo es –

– Hijo, ¿eres tonto o qué?-

– Ella es la calladita –

– Esta nació despierta –

y una larga lista de etcéteras.

Y  si nos paramos a mirar esos niños, son exactamente como la mamá dice, el movido es movido, el tranquilo es tranquilo, el tonto hace cosas sin sentido, la calladita está callada y sentada al lado de su mamá, la despierta soluciona los problemas de todos …

 

Vendría de decir que nadie les conoce mejor que la madre pero NO estoy de acuerdo.

 

Vamos a ver … ¿Qué nació primero? ¿La etiqueta o la actitud?

 

En PODER DEL DISCURSO MATERNO de Laura Gutman podemos encontrar la clave para desenredar la cadena de etiquetas y actitudes, para desandar el camino hecho … para descubrir a nuestros hijos TAN DIFERENTES de los niños que nosotras creemos, de los niños que nosotras mismas hemos creado con nuestras proprias palabras … con las etiquetas que les hemos puesto.

 

Porque los niños SON en base a lo que su mamá nombra, los niños SON las etiquetas que su mamá les quiere dar.

 

Y ese movido que ahora es sólo un niño será condenado a ser un adulto nervioso y con ansiedad … que justificará diciendo que SIEMPRE fue movido… porque esto era lo que le decía su madre.

Ese tonto, como ya “es” tonto, no se aplicará en la escuela y será un fracaso escolar … eso es : un tonto a los ojos de la sociedad.

Esa calladita siempre lo será y probablemente será victima de violencia de genero por ser como es ella: calladita y sumisa, así como siempre le dijo su mamá.

Y esa que nació despierta? Esa siempre cargará con los problemas de todos … sin tener nadie que se preocupe por los suyos.

 

Puedo parecer dura pero relato la realidad, relato la FUERZA que tiene el discurso materno en nosotras mismas, ya desde pequeñas, para seguir arrastrando con esa etiqueta durante toda nuestra vida.

Yo también fui una niña etiquetada … sí, yo era la que nunca hacía nada bien y vaya si en mi vida he cometido muchos muchos errores, quejándome, llorando … pero siempre protegida por mi etiqueta, siempre amparada por “ser la que no hacía nada bien”.

Mis  errores tenían sentido, mis errores  eran parte de mi ser porque … yo era así …

Así … como lo había dicho mi familia.

 

¿La solución es parar de etiquetar a nuestros hijos? ¿Es pararse a VER quien son en realidad antes de darle un adjetivo?

 

Claro que sí pero esta es sólo una parte de la solución.

 

La mayor parte es VER quien somos NOSOTRAS en realidad, el mayor trabajo es descubrir la etiqueta que nos han dado a nosotras en primer lugar para dejarla  a un lado y DESCUBRIRNOS, tal y como somos.

 

Descubrir que no somos tontas y podemos hacer cosas excepcionales .

Descubrir que no somos calladitas y levantar YA la voz de una vez a las personas que nos quieren someter.

Descubrir que no somos las movidas y ayudarnos con técnicas de relajación para encontrar nuestra paz interior, esa paz que siempre ha estado dentro de nosotras pero que ha sido ahogada en nuestra infancia por la etiqueta que nos han puesto.

 

¿Y luego?

Luego viene lo difícil, viene descubrir quien somos en realidad, más allá del traje que nos han puesto en la infancia …

Luego viene lo fácil porque este camino podemos hacerlo al lado de nuestros hijos.

 

¿Cómo?

En primer lugar PARANDO de etiquetar a los niños para descubrir quien son ellos en realidad.

Según las palabras de Laura Gutman ” En lugar de interpretar cada cosa que hace [los niños] y que no nos gusta, en lugar de encerrarlos en personajes que nos calman porque los tenemos rápidamente ubicados … podremos simplemente nombrar cuidadosamente aquello que les sucede, dándole todo el valor real de eso que les sucede”.

Y así descubriremos que el movido simplemente necesita dormir más horas, que al tonto se le está enseñando de forma automática y no estimulante, la callada tiene mucho dentro pero también mucho miedo de expresarlo, la despierta sólo busca alguien que la ayude ….

Y de paso  descubriremos quien somos nosotras … si seguimos con lo que dice Laura Gutman ” También podemos nombrar con palabras sencillas eso que nos sucede a nosotros, dentro de la totalidad de nuestro complejo universo emocional”.

 

¿Estamos dispuestas a olvidar las etiquetas que nos han dado?

 

¿Estamos dispuestas a cortar la cadena de violencia emocional y parar de etiquetar a nuestros hijos?

 

Si lo estamos … ya estamos a la mitad del camino, ya estamos buscando la solución, no sólo a los problemas de nuestros hijos, sino también a los nuestros.

 

 Analizamos este y otros temas más en profundidad en el Grupo DepurAlma DepurVida

 

Consolar o pedir perdón

 

Consuelo : Ayuda o motivo que contribuye a disminuir la intensidad de una pena o de un dolor.

Perdón: Acción y resultado de olvidar  una persona la falta que ha cometido alguien contra ella o contra otros .

 

¿Queremos que nuestros hijos consuelen o pidan perdón?

 

Consolamos a nuestro compañero, consolamos a una amiga … estamos cerca de esta persona y podemos consolarla.

A los niños se le obliga a pedir perdón, se le inculca pedir perdón.

 

He escuchado ya muchas veces, en todos casi de grito- Pide perdón– en parques y en playas.

¿Pero? ¿es un perdón verdadero?

Los dudo … simplemente es obediencia a la madre.

Si no se lo dices, no va a aprender – me han contestado algunas a las que he hablado de mis ideas.

Pues SÍ que van a aprender.

 

A mis hijos nunca le he obligado a pedir perdón pero sí que le he enseñado a consolar.

 

Lo he visto muchas veces y esta mañana fue una de ella; estábamos en el sofá haciéndonos cosquillas cuando mi hijo me ha dado una patada en el estómago sin querer, sí, me ha hecho daño pero ha venido en seguida a abrazarme, a besarme, a pedirme perdón.

Un perdón bien diferente de los perdones repetidos sin sentimientos verdaderos, de los perdones adiestrados, sino un perdón verdadero, un perdón que conocía el significado de la palabra consuelo.

 

¿Y cómo lo he hecho?

 

Simplemente sintiendo lo que sentía por mis hijos, pidiéndole perdón a ellos cuando hacia algo que me hacia estar mal, abrazándole cuando se caen, besándolos cuando lloran y … consolando…

Consolar es bien diferente de pedir perdón de forma automática.

 

Si queremos que nuestros hijos consuelen a los demás, que de verdad sientan el dolor que  han hecho … empezamos a hacerlo nosotras en el día a día y eliminamos el -pide perdón- de la vida de nuestros hijos.

  

Una vez más nuestro ejemplo es mucho mejor que mil palabras.

 

 

8 consejos para evitar gritar a los niños

 

Los niños ven, los niños hacen … podemos “enseñarle” a “portarse bien” pero ellos aprenden de nuestra actitud y no de nuestras palabras.

Yo también he gritado a mis hijos … y me he encontrado con que ellos resolvían sus conflictos a gritos ¿es esto lo que quiero para mis hijos? ¿es así que quiero que sean los adultos de mañana?

 

Dejar la costumbre de gritar no ha sido fácil, viniendo de donde vengo, de una familia donde los gritos estaban a la orden del día pero he elegido cambiar para que esta costumbre PARE conmigo y no tengan que ser mis hijos los que hagan el “trabajo sucio” de limpiar costumbres negativas una vez que sean mayores.

 

Sí, porque NO quiero escuchar a mi hija gritar a mi nieta dentro de 20 o más años …

 

Para eliminar los gritos de mi vida y de la vida de mis hijos he tenido que analizar el PORQUÉ REAL de mi enfado primario, buscar la causa de mi ansiedad en mi infancia y en la forma en que he sido criada … he descubierto mucha “basura” y he elegido ponerla a un lado para ser mejor madre y … mejor persona.

 

Sin embargo en el día a día podemos hacer MUCHO para eliminar de nuestro hogar los gritos.

 

Aquí 8 consejos por evitar gritar a los niños que he usado y que han permitido a mi familia vivir en la tranquilidad:

 

    • Habla en voz baja: si usamos tonos de voz altos cuando hablamos tranquilamente, cuando nos enfadamos subimos el tono hacia niveles imposibles … hablar en tonos bajos durante el día nos permitirá rebajar los tonos también cuando nos enfadamos.
    •  

    • Añadir el sssssh: en lugar que gritar cuando nuestros hijos hacen algo que nos hacen poner nerviosas, probamos a hacer ssssh, como si pidiéramos silencio, no sólo calmará a los niños sino también, y aún más importante, a nosotras mismas.
    •  

    • Apaguemos la tele: tener siempre la tele encendida nos obliga a subir nuestro tono de voz natural para comunícanos en casa por ser escuchadas más arriba de la voz de la tele, probamos a apagar la tele … el silencio es precioso.
    •  

    • Encendemos música relajante: al revés de la tele la música relajante a un nivel muy bajo nos permite mantener un estado de calma constante, en nosotros y en los niños.
    •  

    • Añadimos media hora de relajación a nuestro día: ¿parece imposible recortar media hora para simplemente relajarnos? ¿qué tal si recortamos esta media hora del tiempo que pasamos en las redes sociales o viendo la tele? Personalmente me gusta mucho el método de relajación Silva pero hay muchos muchos más métodos que nos ayudarán a reducir la tensión y la ansiedad.
    •  

    • Pedimos por favor y damos gracias: queremos enseñar a los niños a usar estas palabras pero ¿cuántas veces las usamos con ellos? Pedir las cosas por favor a nuestros hijos y decirle gracias una vez que estén hechas los hará sentir respetados y seguros.
    •  

    • Tenemos un diario donde escribir nuestro día: escribiendo las veces que hemos perdido los nervios podemos observar cuales son las situaciones recurrentes que nos hacen enfadar para intentar evitarlas, releerlo a menudo nos ayudará a ser conscientes de nuestras actitudes negativas.
    •  

    • Respiramos de forma abdominal : la respiración abdominal reduce el estrés y aclara nuestra mente, cuando vemos que estamos por estrellar … probamos a respirar: veremos que pronto estaremos más tranquilas, aquí abajo un video que nos enseña como es la respiración abdominal

     

    No, eliminar los gritos de nuestra vida no es un trabajo fácil pero estamos llamadas a hacerlo para dar al mundo adultos mejores que nosotras mismas: este es el trabajo REAL de las madres.

     

      

     

    Analizamos este y otros temas más en profundidad en el Grupo DepurAlma DepurVida

     

     

Curar el miedo con el miedo

 

El otro día en la playa me topé con una escena que me llamó la atención: una falta de respeto hacia un niño, “legal y justa” porque quien lo hacía era la mamá y además lo hacía por el bien del niño.

 

El pequeño tenía 3-4 años y jugaba a la orilla mojándose los pies pero su mamá se empeñó en que debía meterse entero en el agua y cuando vio que el niño no quería, lo cogió en brazo y se lo llevó en el agua más honda … no hace falta decir, porque todas ya habéis entendido, que el niño se puso a gritar y llorar de miedo.

 

Pero claro, esa madre quería quitarle el miedo al agua …

 

Chocandole, llevándole donde no tocaba con los pies, quería que el niño entendiera que el agua no da miedo, quería curar el miedo con más miedo … pero, con su actitud, realmente le trasmitió todo lo contrario, lo que le enseñó obligandole a entrar en el agua es que que el mar es un elemento peligroso, el agua no es segura porque después de pocos pasos es demasiado honda y impracticable para él solo.

 

El niño no paró de llorar hasta un buen rato después de que la madre lo hubiera sacado del agua, seco y debajo de la sombrilla miraba ahora el mar con ojos llenos de miedo … cuando pocos minutos antes, cuando él solo se acercó a la orilla, se le veía con ganas de ver y explorar ese nuevo elemento.

 

Pero de explorarlo a su manera …

 

Es que antes no tenía miedo, antes esperaba que las olas le mojaran los piecitos, miraba como esa mole de agua iba y venía y se le veía feliz.

 

Sin embargo la madre opinó que era hora de meterle en el agua, hora de que su hijo aprendiera a estar en el agua honda … sin tener en cuenta la reacción ni la voluntad del niño.

 

Y el niño se quedó con miedo, no se curó de su miedo al agua sino todo lo contrario … pero escuché la madre decir que con unos cuantos días de este “tratamiento” seguramente le perdería el miedo…

 

No nos equivoquemos.

 

Sí, puede que con unos cuantos días más de lloros de miedo al meterle en el agua a fuerza pare de llorar, pare de tener esa reacción … pero no será porque haya perdido el miedo al agua, sino simplemente porque acabará resignándose a la voluntad de la madre que lo quiere en el agua, acabará por entender que por cuanto llore y llore va a ser del todo inútil, siempre un adulto lo volverá a meter en el agua, sin tener en cuenta lo que él quiere.

 

¿Si le dije algo a esa madre? … No … porque sabía que habría reaccionado mal a mis consejos, porque al final no se trata de una simple actitud, no se trata “sólo” de acostumbrar el niño al agua, sino que la cuestión es mucho más grande y compleja : en esa escena convivían 2 deseos diferentes, el de la mamá y el del niño y estuvo claro quién “ganó”, quien eligió lo que debía hacer el niño … porque el adulto siempre gana, ya que es más grande, tiene más capacidades y además sabe hablar, es decir, sabe explicar porque su deseo es más importante del deseo del niño, es más, piensa, está convencido, que su deseo es “por el bien del niño”.

 

Y así como esta escena, deben haber miles de escenas parecidas cada día en esa familia, miles de escenas donde el deseo del niño es prevaricado con la fuerza, puesto a un lado, ignorado, para que “gane” el deseo de la madre que, claramente, hace todo por el bien de su pequeño.

 

¿Hubiera sido tan difícil esperar a ver que hacía el niño?

¿Tan descabellado dejarlo en la orilla a jugar y dejar que con el tiempo él mismo se diera cuenta y se metiera, cada día un poquito más, en ese elemento que acababa de descubrir?

 

Sí si tenemos en cuenta que los mayores tenemos prisa de que lo niños aprendan YA lo que nosotros queremos, sin darle la posibilidad de experimentar y de cumplir con sus deseos proprios.

 

Invito entonces a reflexionar, no sólo en esta situación, sino en todas las situaciones de cada día, en todas las situaciones en que intentamos curar el miedo de nuestros hijos con más miedo simplemente porque ese es nuestro deseo, porque queremos que el niño haga lo que nosotros vemos justo.

 

Descubriremos que en nuestro día a día estamos en guerra constante con los deseos de los niños, que cada día estamos dando pasos atrás, alejando nuestros hijos de la confianza en nosotras.

 

 

 

 

Consumo igual amor

 

Nos quejamos de la crisis que hay en España pero cuando paseamos por un pueblo de playa en verano nos preguntamos donde está esa crisis: bares llenos, heladerías llenas, tienda llenas, tiovivos llenos … Porque por cuanto no haya dinero gastar en las vacaciones es sagrado.

¿Y gastar en qué, la mayoría de las veces?

Gastar en los niños.

Niños que quieren helado, niños que quieren subir en el tiovivo y después en el otro de al lado y después en las colchonetas y después de paso comprar algún juguetes en el paseo … que mañana ya estará roto.

 

Niños que quieren consumir …

 

Y antes de quejarnos de que el niño quiere muchas cosas, que el niño quiere comprar otra cosa cuando ya tiene 2 en las manos, que el niño quiere gastar dinero y de “que le vas a hacer, las vacaciones son así…” parémonos un momento a pensar COMO estos niños viven la totalidad del día a día y COMO los padres se relacionan con ellos.

 

Porque caminar por el paseo marítimo de noche en la playa se convierte en un gasto de dinero cuando debería ser un placer solo estar caminando juntos, relajados después del calor del día.

 

Porque ese paseo se convierte en una corsa de un tiovivo a otro, de un puesto de juguetes a otro, de la heladería a la churrería a la pastelería …. cuando debería ser un momento de tranquilidad compartido en familia.

 

Muchos padres me dicen que los niños QUIEREN ir en el tiovivo, quieren comprar el juguete de turno, quieren el helado …. pues no lo dudo, claro que quieren y quieren cosas … porque para ellos el consumo es un sinónimo de amor, porque aprenden que sus padres les quieren en la medida en que gastan dinero para ellos, en que le compran todo lo que ven y quieren.

 

Sin embargo los niños no están felices, no se llenan, salen de un tiovivo con las ganas de subir a otro, comen un helado pensando en el gusto del siguiente helado que sus padres le comprarán … esos niños no se satisfacen, y cuanto menos se satisfacen, cuanto más consumen.

 

Mi propuesta es que cambiemos las costumbres hechas para enseñar a nuestros hijos que el consumo no es igual que el amor.

 

Que en lugar que pasarnos el día en la playa charlando con los adultos que están con nosotros y echando una ojeada a los niños que juegan, nos sentemos nosotros también a su lado y le ayudemos a construir un castillo.

 

Que en lugar que comprar y comprar helados y comidas dulces nos llevemos de casa unas frutas frescas o una macedonia que podemos compartir con nuestros hijos.

 

Que en lugar que arrastrar a los niños, o venir arrastrado de ellos, ya no se sabe, de un tiovivo a otro, nos paremos en un banco en el frescor de la noche simplemente a preguntar a los niños como han vivido ese día de playa, si le ha gustado, cual ha sido la actividad que más le ha llenado, cuando se han realmente divertido…

 

Descubriremos así que los niños NO QUIEREN consumir, sino que quieren que nosotros estemos CON ELLOS, que los niños no quieren comprar más y más cosas si tienen alguien al lado que le da amor y comprensión.

 

 

 

 

Aprendizaje divertido

 

Los viajes son un bonito momento para que los niños aprendan cosas nuevas, no sólo lugares o costumbres diferentes, sino también las actividades del día a día, estas actividades que en casa se hacen “solas” pero que en viaje requieren un poco más de organización.

Así que mis hijos durante este viaje han aprendido a lavarse sus proprias ropas.

Lavar la roba, algo tan fácil y usual que no tiene nada de especial en casa donde se mete en la lavadora, se puede convertir en un juego durante un viaje ya que aquí en España no hay lavadoras a monedas (una estupenda idea para un negocio que seguramente funcionaría genial)

 

El punto está en saber convertir el aprendizaje en algo divertido, en un juego que los niños quieran practicar y no quedarse con el lado aburrido de la tarea.

 

Y como ves en la foto aquí abajo … lo hemos hecho y lavar la roba ha sido un juego muy bonito.

lavando ropa

Simplemente nos hemos arremangado (o quitado) el pantalón y hemos aprovechado para pegarnos una refrescada en el río, logicamente hemos lavado con un jabón natural para no dejar contaminantes, frotado en las piedras del río y estrujado.

Nos hemos divertido mucho, especialmente estrujando mis robas que, por ser más grandes, necesitaban ser estrujadas entre 2, dandole vueltas.

Mis hijos han aprendido así a lavarse la roba, algo que le servirá seguramente y que, en lugar de verlo como una tarea aburrida, para ellos ahora es un juego que quiere volver a jugar.

 

 

Gemelos vestidos iguales

 

El otro día me he cruzado con 2 gemelitas de unos 5 años vestidas exactamente iguales, incluso peinadas de la misma forma.

 

Me dejó un poco perpleja porque pensaba que fuese una costumbre pasada hace ya años … tengo recuerdos de fotos de mis tías gemelas vestidas iguales en una foto en blanco y negro, pensaba que ya estaba más que pasada de moda esta practica pero me encuentro que no es así, que aún hay madres que visten sus hijos gemelos iguales

 

No me queda claro el porqué de esta actitud, no entiendo que hay de tan bonito en vestir a dos gemelos iguales, serán guapos para verlos pero … me gustaría ponerme en la piel de esas niñas y ver si sigue siendo tan bonito desde su punto de vista.

 

En mi opinión vestir a 2 hijos, por cuanto sean gemelos, o más a razón por ser gemelos, con vestidos iguales borra la individualidad de cada uno de los niños.

 

Estos niños ya tienen que convivir con su hermano, ya tienen que dividir fecha de cumpleaños, fiestas y sí, también los cariños de mamá … ¿por qué insistir en su dualidad vestiendolos de la misma forma?

 

¿Por qué no aprovecha justamente la ropa para distinguirlo, para que ellos mismos se distingan como alguien diferente a su hermano?

 

Dudo que, puestos a elegir, ellos mismos elijan vestirse igual … claramente si pueden elegir libremente, no sólo no presionándole a la hora de elegir la ropa que ponerse, sino no enlazando el hecho de que vistan iguales como si fuera algo que hay que hacer, algo que tiene que ser así, algo que los hace ser más bonito … más guapos … mejores…

 

¿Mejores por no descubrir la propria individualidad?

 

Si nos paramos a mirar esta actitud desde el lado de los niños, veremos que es una costumbre poco inteligente y sí, me permito decirlo, una costumbre que mina el desarrollo individual de cada hijo.

 

Una vez más, dejemos a un lado las modas cuando se trata de nuestros hijos y abrimonos a la comprensión de los niños y a las elecciones personales de cada uno de los mienbros de una pareja de gemelos.

 

 

Hipersexualización de las niñas

 

Será que no me muevo mucho o que no veo la tele, será que no estoy al tanto de las cosas del mundo escondida como estaba en mi cima de los montes de galicia … este viaje me está haciendo ver y reflexionar sobre muchas cosas que me llaman la atención, una de estas la hipersexualizacion de las niñas en edades muy tempranas, ya a los 7-8 años.

 

Mi hija tiene esta edad y todavía se siente lo que es: una niña! Todavía se divierte corriendo, escalando y chapoteando, se inventa juegos con palitos y piedras y se pasa horas explorando los cañaverales al lado de la playa como si fuera una foresta misteriosa … claro que a veces le gustan las muñecas o las cositas de niña pero esencialmente la mayoría de sus juegos son “unisex”

 

Sin embargo muchas de las niñas que nos hemos encontrado en nuestro viaje son ya señoritas a los 7-8 años, ya desprecian los juegos de niños y se entretienen charlando como sus madres y tomando el sol, la mayoría de ellas lleva un bañador con sujetador cuando realmente no lo necesitan y se preocupan de tenerlo siempre en su sitio, tapando unos pequeños pezones que tardarán años todavía en desarrollar.

 

… Me pregunto entonces dónde se ha ido la inocencia de estas niñas, porqué se ha ido tan pronto su niñez, porqué están empujadas a portarse ya como mayores y a dejar a un lado su infancia.

 

Las niñas son niñas, y sí, todavía hasta los 11-12 años lo son, niñas que quieren seguir siendo niñas y divertirse como niñas, niñas que todavía no necesitan un sujetador ni una charla sobre novios … ya tendrán tiempo … sino correr, saltar y pasárselo bien.

 

Y recuerdo que cuando yo misma era pequeña era así, hasta que los pezones no empezaban a desarrollar, no llevábamos sujetador en la playa, no yo ni ninguna otra niña …

 

Ahora es mi hija la mosca blanca por no llevar sujetador a sus 8 años.

 

¿En que punto de estos 25 años que han pasado desde que yo era niña a ahora ha cambiado la cultura?

¿En que momento la cultura ha fomentado la hipersexualizacion de las niñas?

 

¿Y con que medio?

A esto sí tengo una respuesta : la televisión.

 

Las publicidades nos ofrecen imágenes de niñas ya mayores, los dibujos animados para niñas tienen como heroínas adolescentes en las que las niñas se sienten identificadas … la tele empuja a nuestras hijas a dejar a un lado la infancia siempre más pronto y a convertirse en las adolescentes que aún NO son.

 

Somos entonces nosotras las mamás que deberíamos permitir a nuestras hijas ser todavía niñas: no sólo dejando a un lado las trasmisiones televisivas que fomentan la hipersexualizacion de las niñas, sino y más importante, ofreciéndole nuestro cariño y apoyo en esta fase de sus vidas, un cariño que todavía se basa todavía en abrazos y caricias y no en empujarlas a ser cada vez más maduras y autónomas

 

… Todavía son niñas: ya tendrán tiempo de crecer.

 

 

Los niños no son clasistas

 

En este viaje que nos ha llevado a lo largo de toda la peninsula, desde las verdes tierras gallegas hasta la calurosa Andalucia, las actitudes de mis hijos me ha permitido reflexionar sobre varias cosas, simplemente con sus juegos, con sus contestaciones y sus actitudes.

Una de estas, lo mismo la que más me ha llamado la atención, es como las diferentes formas de criar se ven en los actos cotidianos, incluso en un lugar diferente del acostumbrado.

He intentado criar a mis hijos en el respeto hacia los demás y hacia si mismos, en el valor de las personas más allá de su clase social y ahora veo reflejada esta actitud en su forma de ser … claro que estoy orgullosa de ello!!

 

Porque los niños no son clasistas … siempre y cuando los padres le enseñen que cada persona es única y preciosa en su forma se ser.

 

Esta reflexión nace de un día que hemos pasado en la isla de Placencia, un precioso parque con un canal alrededor donde mis hijos se han podido bañar y refrescarse en esta ciudad bonita, pero calurosa.

 

Respetando sus edades, mis hijos tienen una forma completamente diferente de relacionarse con los demás, mientras mi hijo de 6 años vive bien simplemente con mi presencia y la de su hermana, mi hija de 8 hace de todo para encontrarse amigas con las que jugar; en la isla también quería compartir sus juegos con alguien y buscaba unas amiguitas entre las niñas del lugar.

 

Había sí un grupo de niñas de más o menos su edad, pero la mirada que le echaron cuando ella se acercó fue suficiente para que mi hija viera que en ellas no podía encontrar amigas, ellas tenían todas sus bañadores (con sostenedor, esto da para otro post) de sus marcas favoritas, en lugar que bañarse estaban tumbadas en sus toallas, también de marca, media hora de un lado y media del otro para broncearse a consciencia y charlando de sus novios.

 

… Mi hija es muy diferente, no se siente a gusto en este ambiente, ella se siente todavía lo que es : una niña! He notado también una madurez en su reacción, mientras sólo en año pasado hubiera probado a acercarse al grupo de niñas, este año ha visto en seguida que aquello no le interesaba.

 

Pero no se quedó sola… a los pocos minutos venia con una niña también excluida del grupo, una niña un poco gordita y que no respondía al ideal de “niña guapa”, no tenía ropa de marca pero sí una gran sonrisa y muchas ganas de pasarselo bien chapoteando en el canal.

 

Mi hija se lo pasó muy bien con ella y cuando quise entablar conversación con el papá que estaba a mi lado cuando me di cuenta que el papá se comunicaba con el lenguaje de los signos … con tristeza entendí porque las demás niñas no la querían con ellas y valoré lo que mi hija estaba haciendo por esta niña, excluida de los juegos por no tener un papá “normal”.

 

Pronto la niña se fue, demasiado pronto según las niñas pero el papá le hizo señas de que era tarde y había que irse, se despidieron con un abrazo … fue muy bonito.

 

A la tarde también mi hija buscó, lejos del grupito de niñas, alguna amiga con las que compartir juegos, y esta vez se acercó a una niña rumana que estaba jugando sola en el agua … quedó con ella esta que fue la hora de irse a cenar, juntas se bañarnos, merendaron y pasaron la tarde pintando …

 

Estas 2 amistades rápidas, construidas en un día caluroso y ya acabadas por seguir nuestro viaje, me hicieron reflexionar sobre la importancia de no enseñar el clasismo a nuestros hijos.

 

Los niños son puros, no ven el valor de las ropas que llevan los otros si nosotros no se lo hacemos notar, ellos no entienden de marcas o de dinero … sino sólo de igualdad y de amistad.

 

Los niños no son clasistas, no intentamos cambiarlo sino aprendemos de ellos y el mundo será sin lugar a dudas un lugar mejor.

 

La culpa NO es del niño

 

He leído los artículos de Ramón Soler sobre Supernanny, puedes verlos aquí y aquí si todavía no los has leídos.

Como siempre Ramón Soler es un psicólogo atento y detallados y en sus artículos analiza el programa desde su punto de vista, desde el punto de vista de la Crianza Natural … una sóla palabra : EXCELENTE!

Así que me ha entrado la curiosidad de ver que era eso de la supernanny, no tengo tele y ya no me da tiempo  en youtube de ver lo que quiero como para ojear lo que no me interesa … jejeje… pero me entró curiosidad y busqué un episodio.

Podría ponerme a hablarte de todos los pequeños y grandes detalles negativos que he visto, desde te quito los jueguetes y te los devuelvo por puntos ganados de portarse bien, a la música tipo pelicula de ganadores … pero no me daría el tiempo.

Lo que sí me ha llamado la atención y en positivo es que la psicóloga hacía notar a sus padres que muchas de las cosas que los niños hacían y eran censurados eran sólo el reflejo de las actitudes de sus padres.

 

Porque la culpa NO es del niño.

No, no lo es … la culpa de todo lo que hace mal no es del niño.

 

La culpa de no comer es porque sus padres no comen a su lado, la culpa de no dormir es porque sus padres no duermen a su lado, la culpa de decir tacos es porque sus padres dicen tapos, la culpa de ver la tele todo el día es porque sus padres ven la tele todo el día …. ¿sigo?

La culpa no es del niño.

Pero ¿cuándo nos daremos cuenta?

También he notado unas actitudes que requerían más profundidad de analisis, padres sentados delante de la tele y que no tienen tiempo de jugar con sus hijos y madres que se pelean entre platos de comida y pañales, actitudes machistas que ni la psicóloga ni nadie allí ha detectado;  … madres que están obsesionadas con que el niño coma platazos increibles y no entiende que no le entra más … lo mismo pasó hambre de pequeña .. o sus padres … ¿quién sabe?

Porque la culpa no es del niño, hay que buscarla hondo, muy hondo en nosotras, donde muchos padres NO quieren llegar y entonces … pues mucho más fácil y rápido darle la culpa al niño, castigar (eso sí con puntos en lugar que azotes) y dominar porque hemos sido dominados en la infancia …. sí, dominar por venganza!

Estos programas me dan tristeza, no lo volveré a ver, ni como material de estudio.

Me dan tristeza esos niños amaestrados, esos padres cansados y agobiados de sus propias vidas, me dan tristeza todos los pequeños detalles irrespetuosos que percibo y que  nuestra sociedad da por buenos, no, más, por elogiables…

Y la culpa sigue sin ser del niño y si queremos buscar un culpable más nos vale analizarnos a nosotras mismas.

Pensamos también, por favor, en  los pequeños detalles… son esos lo que hacen realmente llena la maternidad

 

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