Educar los niños a aceptar su cuerpo

 

La buena estación lleva a estar más libre, aquí en Andalucía hace mucho calor así que mis hijos y yo nos pasamos desnudos buena parte del día, las horas de más calor.

Esta actitud podría ser cuestionada, de hecho yo he sido educada con la prohibición de dejarme ver desnuda y de ver una persona adulta desnuda..

Sin embargo he comprobado en mi misma las consecuencia prohibición, empujada por la educación católica en mi caso: en los años de la adolescencia no conseguía aceptar mi nuevo cuerpo y siempre me daba una extrema vergüenza dejarme ver desnuda por amigas (por ejemplo en las duchas del colegio)

 

¿Y que hay de vergonzoso en el cuerpo humano? 

 

Los niños aprenden a tener vergüenza de su cuerpo cuando nuestra actitud es prohibirle quitarse la ropa, alegando unas costumbres morales basadas en un pudor que ellos no tienen y no comprenden.

 

Mucho sabemos y hablamos de los beneficios del piel a piel con bebés  pero a que edad ese piel a piel ya no está bien? ¿Cuándo empieza a ser peligroso?

 

Muchos sostenedores de no dejarse ver desnudo de los niños o no dejar que los niños estén desnudos dicen que esta actitud fomenta la pedofilía porque no enseñamos al niño que no puede desnudarse delante de los demás … sin embargo mis hijos nunca se han desnudado en casa de un amigo sin motivo, simplemente porque así han aprendido en casa, sino todo el revés, los niños saben que su casa es su territorio, allí se sienten a gusto con su familia y con su cuerpo, puede mostrarse desnudo porque saben que allí estamos en confianza

 

Yo no veo ningún peligro en la forma tan dulce de mi hijo de dormir en mi pecho desnudo como hacía cuando era un bebé, es un momento mágico en el que ambos volvemos atrás en el tiempo y nos llenamos de oxiticina … es un piel a piel que aún necesitamos.

durmiendo con mi hijo

 

Nos abrazamos desnudos y sentimos la subida de la oxiticina porque nos amamos … vendrá un momento en que canalizarán este amor hacia el lado sexual pero aún están puros … a menos que un adulto borre su pureza.

 

La pedofilía es sin duda la forma más indigna de borrar la pureza de un niño, sin embargo todas sabemos que si el niño está amado y cuidado en casa, si tiene alguien que se preocupa por él, si es escuchado … será más difícil que venga abusado sexualmente.

Sobre este aspecto Laura Gutman dice en su libro “El poder del discurso materno“El niño cree que obtiene amor, al menos, es el único lugar donde obtiene algo que puede llegar a parecerse al amor […] el niño no obtendrá amor aunque entregue su propria integridad en medio de la desesperación para obtener cuidados”

 

Así que, si el niño tiene comprensión, amor y contacto corporal natural y respetuoso en casa, no se dejará abusar por un desconocido porque se sentirá lleno de cuidados, amado …

 

Los niños conocen la diferencia entre un contacto corporal de amor y uno de violencia, en el primer caso sienten que sus necesidades básicas están cubiertas,en el segundo se nutren de la pizca de amor y de cuidados que le da el abusador, aunque este amor exija la entrega de la pureza.

 

Somos nosotros los adultos que queremos hacer de algo tan natural como el cuerpo humano y las caricias entre madre y hijo un tabú cultural, que hace unos años se basaba en el cristianismo y ahora se basa en la prevención de la pedofilía, pero que en ambos casos manifiesta el miedo de nuestra cultura al contacto corporal.

 

 

Comments

  1. Me ha encantado este post; de hecho esta tarde lo compartí en mi facebook 🙂
    No le daría muchas vueltas a esto, la verdad.
    Comentar que yo he sido educada en una casa donde las mujeres se desnudaban “a escondidas” aunque no pasaba nada si yo las encontraba pero los hombres… ni hablar!!!
    De la misma forma que yo no me desnudaba delante de mujeres ni hombres de mi familia (cuando me encontraba desnuda alguna mujer me sentía muy incómoda, la verdad!).

    Con la adolescencia y gestos como el ir al baño con las amigas, le perdí un poco de pudor a que otras mujeres me viesen desnuda pero solo un poco, me sigue incomodando ducharme en un polideportivo o en un camping con duchas compartidas…

    Pero eso va en la forma de ser de cada uno, supongo; somos más o menos desinhibidos…

    En familia, me encanta el piel a piel, con mis hijas y con mi marido… sin connotaciones de nada más en ninguno de los casos. Hablo de sentir ese calor de las personas a quienes más quieres… Reconozco que hay ocasiones en las que se me pasa por la cabeza de decirle a mi marido “tápate! que ya van siendo mayores…” pero reflexiono rápidamente y creo que yo soy tan exageradamente inhibida en este aspecto porque lo he vivido como un tabú… y, aunque no me gustaría desnudarme delante de todo el mundo, me encantaría no sentirme tan mal cuando hay que compartir duchas (compartir relativamente, claro!) en un camping por ejemplo…

    Solo es comparable a esos momentos de cuando eran bebés, de cuando no pasaba nada por el contacto piel a piel… Todo evolucionará y supongo que llegará un momento en el que ellas dejen de hacerlo (o no) porque puedan sentirse incómodas… Como siempre el respeto es la clave!!!!

    Que vivan las relaciones piel a piel con nuestr@s hij@s!!!!

    • Claro que sí Sonia!
      La educación que nos han dado nos empuja a ser aún inhibidas … y además sigue causandonos problemas…
      Por el bien de nuestros hijos, para que ellos no tengan ese tabú, es muy muy importante enseñarle ahora que el cuerpo humano no es una vergüenza y, de paso, aprenderlo nosotras 😉
      El piel a piel con las personas que amamos trasmite muchas emociones … no dejemos de hacerlo por un tabú anticuado.
      Un abrazo grande grande

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