El ritmo escondido en el acto de “Agradecer y pedir”

Graciela SusanaHoy cuento con la aportación de Graciela Susana de Alimentación Rítmica con una preciosa reflexión sobre la importancia de agradecer y pedir.

 

Aún recuerdo cuando estaba embarazada. Me sentía poderosa, portadora de una fuerza indescriptible y solo comparable a poseer un doble sistema inmunológico. Hoy, mi bebé ya está grande, pero por momentos también me siento así. ¿Te ha pasado a ti también en alguna oportunidad?

 agradecer y pedirphoto credit: ClaraDon via photopin

Pero ese pensamiento esconde una trampa.

Si creo que todo lo puedo, si muy adentro mío deseo ser una súper mamá…y fracaso en algunos aspectos… ¿ese fracaso es culpa mía?

Agradecer (a Dios, a la vida, al universo, al destino o a una amiga) nos permite liberarnos del sentimiento de omnipotencia con el que a veces nos manejamos. No hay razón para detener la mirada en mis fracasos sabiendo que existen múltiples y desconocidos factores externos que influyen en nuestro entorno.

El acto de agradecer pone luz sobre aspectos de nuestra vida que tal vez pasarían desapercibidos. Esta claridad los hace más visibles y nos permite reflexionar sobre las pequeñas cosas que nos causan bienestar y alegría.

El sol de las primeras horas de la mañana cuando roza mi rostro, el sabor de una limonada con jengibre, el momento en que mi hijo abre los ojos al despertarse y sonríe al verme…

Esos son algunas situaciones en donde elevo un ¡Gracias! Son ejemplos personales, pero necesarios para que vos también comiences a pensar en los tuyos.

El acto de pedir esconde cierta nobleza a mi entender.

Implica primero reconocer una carencia o una limitación. Luego, involucra una expresión de deseo.

Yo pido. Pido abiertamente. Y es aquí donde se puede percibir cierto ritmo, puesto que el acto de pedir implica un compromiso activo de moverme hacia eso que deseo. Pedir, agradecer. Casi se puede percibir un haz de luz que los une a cuando los nombramos juntos.

Pido ayuda. Agradezco esto que soy, esto que doy libremente. No más, no menos.

¿Cuándo crees que es conveniente enseñarle a un hijo a ser agradecido? Hoy.

Los niños tienen una necesidad muy profunda de imitación. Más aún cuando son pequeños. Ellos encuentran alegría en el acto de imitar a sus padres. Observar los ritmos de la casa, los movimientos y gestos de sus padres es su mayor empresa en esta etapa.

Y si todo lo que hago en presencia del niño lo forma y transforma, mostrarme como un adulto agradecido es facilitarle un camino hacia su elevación interior, su autoeducación. Venerar junto con el niño aquello que es bello y simple en este mundo, definitivamente tiene un impacto positivo en su crecimiento.

Pido, pero si mi primer hábito y el más precioso de todos es el de la gratitud, lograré caminar con una paz superadora, que trasciende el hecho de haber obtenido o no aquello que solicité abiertamente.

La gratitud se siente y se vive en los aspectos más simples de nuestra vida.

Regalale a tu hijo la oportunidad de presenciar las decisiones modelo de una mamá adulta, para que crezca en salud y equilibrio.

Además de recetas simples, económicas y saludables, en Alimentación Rítmica te acercamos reflexiones y buenas preguntas para que puedas dar respuestas creativas desde tu individualidad y así puedas ir diseñando tu propia maternidad.

Alimentación Ritmica II

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