Encerrada

#sólouncasodeviolenciadegenero

 

#Sólouncasodeviolenciadegenero.

Ir a vivir en tu casa no fue una buena idea, desde que entremos  por la puerta con mis cosas había miles, miles de detalles que yo hacía mal, tontería tipo donde dejaba el trapo de la cocina o cuanto abría la ventana, tontería que me amargaban el día, que, por un lado, intentaba hacer bien por no tener que discutir y por el otro las veía tal y cuál eran … TONTERÍAS.

Y luego ese celo, ese ir juntos a todos los lados … o dejarme en casa.

Ese día que tuve que levantar la voz para ir a ver mi amiga, ese día que al final me dejaste como  testigo en la tienda de zapatos mientras te llevabas la caja con tus zapatos nuevos y ibas a por el dinero.

Y cuando SIEMPRE te hacías daño o te dolía algo o había algo urgente cuando tenía que hacer mis cosas.

Poco duré, lo sé, tengo poca paciencia … pero tranquilamente te dije que así no podía vivir, que no quería dejarlo, sólo quería mi espacio, tranquilamente me contestaste que lo entendías, que perfecto, que ningún problema.

Hice mi maleta, con mis cosas justas, las demás vendré en unos días, vale.

Pero al salir por la puerta, la cerraste con llave y te metiste la llave en el bolsillo. -Aún tenemos que hablar-

Me tuviste 2 días encerrada en la casa, 48 horas en las que no pude ni comer ni dormir, 48 horas en que le di vueltas a todo, en las que te hablé de todo, … pero no conseguí la llave.

Eran las 5 de la mañana cuando te dejé dormido, cuando te quité la llave del bolsillo y me largué con mis pocas cosas, dando por perdidas las demás.

Las 5 y media cuando me metí en el primer bar abierto, me tomé un café, luego otro … y un chupito.

Con las primeras luces me puse en camino hacia la casa de un amigo que podía ayudarme.

No me esperaba encontrarte en mi camino.

Me agarraste de la mochila, me zarandeaste, pude zafarme y correr …

Mis tacones quedaron tirados al lado de la carretera y sólo podía correr, sin pensar en las piedras que se me clavaban en los pies.

La mochila me pesaba

A veces me giraba y te veía, entonces te enfurecías más, y pegabas una carrera para alcanzarme … dejé de mirar atrás pero sentía tu respiración.

 

No sé cuanto rato estuve corriendo aún cuando te paraste, sé que cuando llegué a casa de mi amigo me desplomé en sus brazos.

Han pasado 4 meses pero sigo soñándote por las noche, corriendo detrás mío … intentando atraparme.

 

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