¿Es lo mismo dejar llorar a permitir llorar?

dejar llorar, permitir llorarHace ya más de un año que presencie una experiencia demoledora y no había escrito acerca de ella porque me partía el corazón hacerlo, pero hay noches (ya cuando mi hija duerme) que me dedico a leer y encontré otras situaciones similares que me hicieron decidirme y pienso que justo ahora es el momento para reflexionar sobre lo que vi.

Estábamos en un día de parque en familia, mi hija aún no caminaba ha de ver tendido unos diez u once meses. La llevamos a los juegos infantiles para pasar un momento divirtiéndonos juntos y como era de esperarse estos estaban concurridos por muchos niños. Todo era armonía, risas, gritos de sorpresa hasta que una niña de tal vez 3 años, rompió en llanto.

Su llanto no era el de una necesidad primaria. Como el de aquel bebé que llora por tener sueño o hambre, o de aquel niño grande que se pega por accidente y le duele una mano, no, este llanto estaba lleno de dolor, de coraje, de frustración.

La niña estaba en la parte alta de un juego, me parece que era una casita de madera. Como era de esperarse las personas de alrededor incluyéndome volteamos a ver a la niña y esperábamos rápidamente ver a la mamá consolarla y hablando con ella.

Bueno esto no sucedió, no se cuanto tiempo exactamente demoró la madre en aparecer, para mí fue una eternidad, el llanto de la niña no es que fuera molesto al contrario era demoledor.

Finalmente, la madre apareció tras unas gafas obscuras que nunca se quitó de los ojos, trato de bajar a la niña de la casita sin éxito.

¿Cuál fue la siguiente reacción de la madre?

Se dio la media vuelta y se fue, Wow!
No puede ser, pensé.

 

La niña al ver su actitud bajo del juego y se tiró en el piso, seguía llorando…

 

Pude ver en esa niña un apego ambivalente, por una parte quería ser consolada y contenida por su madre, pero por otra se alejaba, no quería tener contacto físico con ella. Fue muy difícil ver como ninguna de las dos sabían establecer el vínculo. Ambas estaban totalmente desconectadas.

Por un lado la madre nunca se quitó las gafas para mirar a su hija a los ojos, no intento ni siquiera una conexión a través de la mirada, por otro lado, la niña no permitía el contacto físico estaba demasiado enfada con ella.

¿En qué acabo esta situación?


La madre se cansó, se dio la media vuelta y se fue, la niña corrió detrás de ella llorando.

 

Al escribir esto todavía se me hace un nudo en la garganta.

 

¿Es lo mismo dejar llorar a permitir llorar? Por supuesto que NO.

 

Todos los niños lloran, dan manotazos, patalean, gritan porque es una reacción conductual que se da en el 80 % de los niños entre 1 y 4 años, es decir, ocurre en la mayoría de ellos, por lo tanto, es una conducta normal, explica Leslie Power psicóloga clínica.

¿Por qué los niños no expresan la molestia con palabras?

La respuesta es sencilla: no pueden ya que su cerebro está en pleno desarrollo y carece de las habilidades para distinguir y explicar claramente a sus padres lo que les sucede. Usan lo que en su corta vida han tenido a mayor o menor acceso, su desarrollo corporal. Entonces el llanto en conjunto con el berrinche es la forma que tienen a su alcance (por su corta edad) para manifestar lo que sienten.

Lo que no se debe permitir en ninguna circunstancia es que los niños lloren solos y mucho menos que esta conducta sea repetitiva y por periodos prolongados porque los niños se estresan secretando cortisol en su cerebro, hormona que si es producida constantemente destruye las redes neuronales.

 

De lo que se trata es de atender su llanto y darles todo nuestro consuelo.

 

 

De estar presentes en su frustración, sí es imposible establecer un contacto físico a través de un abrazo o un beso por la tensión del momento, podemos hacer uso de nuestra voz, nuestro consuelo a través de las palabras es tan fuerte como el contacto cuerpo a cuerpo.

Es importante hacerle sentir a nuestro hijo que su llanto nos importa, que lo amamos y que mamá esta ahí para ayudarle a salir de su frustración.

En el caso de la niña de tres años no creo que esto haya sido una molestia de un día por la forma en que lo demostró, seguramente tenía ya varios enojos acumulados y exploto más intensamente.

No ignoremos el llanto de nuestros hijos, acompañémoslos incondicionalmente en su crisis de crecimiento que ya pasaran y entonces podremos conversar con ellos y reflexionar juntos.

 

Image courtesy of David Castillo Dominici at FreeDigitalPhotos.net

About Nayeli

Soy Nayeli Herrera mamá primeriza y autora del eBook "El Desarrollo de la Inteligencia: Una Tarea de Amor". La maternidad me empodero y me reinvente para Compaginar la Crianza con Apego a la Vida Convencional. Ahora trabajo desde casa promoviendo el Emprendimiento Online y escribiendo sobre Crianza Respetuosa en el blog www.GuiaDeMama.com

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