Rechazo del niño hacia un alimento

O “el caso de las espinacas invisibles”

 

Una buena alimentación es esencial para una vida sana y como mamás somos conscientes de la importancia de una dieta variada para un desarrollo adecuado de nuestro hijo.

Como ya te dije en el post ¿Cómo introducir alimentos al bebé?  la clave para que el niño aprenda a comer bien es ofrecerle comida sana .

Es muy importante también que el niño vea la mamá comer el mismo alimento.

 

Pero a veces el niño rechaza algunos alimentos y para la mamá empieza a ser difícil preparar algo que le guste al niño.

 

El rechazo del niño hacia un alimento puede ser causa de problemas en la mesa, así la hora de la comida puede llegar a convertirse en un mal momento.

 

Aquí quiero darte cuatro claves para afrontar el problema del rechazo del niño hacia un alimento:

 

  • no presionar : no obligar al niño a comer el alimento que no le gusta. No lo conseguiremos ni con recatos, ni con premios.
  • Dejar pasar un tiempo antes de volver a cocinar el alimento que no gusta al niño . Cuando lo cocinamos y servimos, preguntar al niño si quiere y si dice que no, no le daremos.
  • Hablar al niño fuera de la mesa de los beneficios de los alimentos, en particular del que no le gusta.
  • Probar a cocinar el alimento de una manera diferente y preguntar al niño si quiere probar a ver si le gusta así.

 

 

A mi niño no le gustaban las espinacas, un gusto que comparte con muchos niños.

No le gustan hervidas con aceite y sal como gustan a mí y a su hermana.

Tampoco le gustan en empanadas o tartas saladas o pasta rellenas.

 

He hablado con él fuera de la mesa de las proteínas que contienen las espinacas y de cuanto son importantes estos nutrientes para su cuerpo, le he dicho “es una pena que no te gusten, te harían muy bien”, sin presionarle ni enfadarme.

 

Hace unos días estaba cocinando, había espaguetis de primero y pescado y espinacas de segundo,

y ya sabía que para mi peque tenía que preparar unas verduras diferentes … cuando me vino una idea.

Cogí las espinacas, la mezclé con queso de untar y la salsa de los espaguetis y la pasé con el turmix.

Resultó una salsa muy cremosa de color rojo oscuro: con ella condimenté los espaguetis.

 

A mí pequeño le encantan los espaguetis y como tuvo delante el plato empezó a comer, incluso me dijo que esa nueva salsa era muy rica.

“Tiene espinacas” le dije yo para ver su reacción …. Me esperaba de todo menos su sonrisa feliz.

“¡Mamá!” me dijo emocionado “por fin me gustan las espinacas … con lo buenas que son para mí cuerpo.”

 

Si le hubiera presionado, no lo habría logrado. He visto niños “engañados” así, es decir que comen el alimento que no le gusta porque no lo ven, que escupen la comida cuando se enteran que tiene dentro porque ya rechazan el alimento “por principio”, harto de broncas.

Si no le hubiera explicado al importancia del alimento, tampoco lo habría logrado, porque el niño no habría entendido porque me “empeñaba” a darle esa comida.

 

¿Tú también tienes problemas por el rechazo de tu niño hacia un alimento? ¿Cómo actuás?

 

 

 

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