Siempre dispuestos a aprender

El aprendizaje  siempre está presente aunque tú no lo plantees como tal, aunque estés en casa y creas que no están aprendiendo.

Mi consejo es que aproveches cada oportunidad que se te presente para aprovechar su curiosidad y sus ganas de aprender.

Te digo esto porque a mí me ocurrió en casa con mis dos hijos.

No pensé que mi propuesta fuera a desarrollarse como ahora te cuento, pero aproveché ese instante que yo llamo mágico porque considero que es algo mágico y maravilloso las ganas de aprender de los niños cuando lo hacen libremente.

Mi hija de 7 años llevaba todo el día con dolor de cabeza y pensé que a lo mejor le dolía porque forzaba la vista al leer o escribir.

En casa tenemos una pizarra así que le dije que se pusiera a cierta distancia y leyera en que voz alta lo que yo escribía en la pizarra. Empecé escribiendo con letra grande “¿Lees esta frase bien?”.

La siguiente frase la escribí más pequeña: “Ésta es con letra más pequeña”.

Y más pequeña. “Me cuesta escribir tan pequeño”.

Y la última frase: “Diminuto”.

Leía todo perfectamente. Y en este punto, mi hijo de 4 años, también quería jugar 🙂 pero le dije que tenía que esperar un poquito a que acabara su hermana (aprendiendo a guardar el turno).

Ahora le dije a mi hija que se tapara el ojo izquierdo. “¿Es éste mamá?” porque aún se confunde a veces con derecha e izquierda. Otro momento para practicar y reforzar este conocimiento.

Y volví a escribir frases con letra grande y después más pequeña. Y lo leía bien. Y luego se tapó el ojo derecho e igual.

Y ahora le tocó el turno de jugar a mi hijo. Él ya conoce algunas letras así que escribí palabras de 3-4 letras que supiera como “mamá”, “tata”, “sol”, “ola”, etc. Claro, él también se tapó primero un ojo y luego el otro. Aquí nos reímos mucho porque quería guiñar el ojo en vez de taparlo con la mano y está muy gracioso haciendo muecas con la cara.

Y, para terminar el juego, mi hijo de pidió intercambiar los papeles: él escribía palabras en la pizarra y yo tenía que leerlas.

¡Fue un reto para mí y mi imaginación! porque está aprendiendo a escribir y tenía que esforzarme por adivinar las letras que iba escribiendo. Nos lo pasamos muy bien y descubrí que a mi hijo le gusta el sonido de la “ffffff” porque él está aprendiendo el sonido de las letras, ya después aprenderá su nombre “efe”.

Diana LopezSoy Diana López Merinero, madre de dos niños y emprendedora.

Investigo sobre las distintas formas de aprender de cada persona y aplico este conocimiento al área de la educación. Ayudo a las familias que quieren mejorar el rendimiento de sus hijos en el colegio, proporcionando pautas y herramientas para conseguirlo, respetando siempre las características individuales del niño, su desarrollo cognitivo y su ritmo de aprendizaje.

Diana López Merinero (http://actividadesmultisensoriales.com)

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